Aproximadamente, 30 mil muertos (hipervínculo pendiente) ha sido el saldo de la inútil guerra contra el narcotráfico iniciada por Felipe Calderón. El presidente inició esta guerra con el afán de legitimarse en el poder después de una elección enrarecida, ya conocemos la historia...
Para justificar 'su guerra' dijo que se estaba elevando el índice de drogadicción en la población mexicana: no ha presentado un informe que refleje este argumento. También dijo que el narco se ha infiltrado y ha corrompido al aparato gubernamental: no ha caído un solo funcionario acusado de tener nexos con el crimen organizado; el michoacanazo fue una farsa o un reflejo de la ineficacia de la PGR y que Julio César Godoy Toscano "chingue a su madre" (Sentir de la población. 2010) hasta que demuestre lo contrario.
El hecho de la captura de La Barbie, El Grande, sicarios, lugartenientes y demás, así como 'los decomisos históricos', no refleja un triunfo por parte del gobierno en esta 'cruzada' contra el crimen. Es decir, cortar cabezas a la hidra implica que le saldrán más.
Que no nos quieran pendejear, desde que inició la guerra contra el narco, el gramo de cocaína subió de 200 a 350 pesos en promedio; alguien se está beneficiando del valor agregado que representa la persecución, la criminalización, la guerra. Alguien se está beneficiando del gran negocio que representa el tráfico de drogas (escribí algo al respecto en la entrada Obama's backyard).
La droga sigue circulando por todo el país y en EU, donde el índice de adictos se elevó según un estudio (hipervínculo pendiente) de hace unos meses. El índice de robos en nuestro país subió (hipervínculo pendiente) como consecuencia de la alza de los precios de las drogas: el adicto seguirá consumiendo al precio que sea; si antes asaltaba a una persona para sacar para su vicio ahora asaltará a dos.
La guerra no funciona, lo ideal es legalizar todas las drogas. Lo cual no quiere decir que debamos consumirlas, la sociedad debe seguir inculcando entre sus miembros que al igual que el alcohol y el cigarro, las drogas son sustancias nocivas. Fuera de esto cada quien responderá como su criterio y educación se lo dicten.
Con la legalización se trata de desaparecer un nicho de negocio para el crimen organizado. En general ésta y otras actividades delictivas se deben combatir con educación y empleo, pero parece que estos derechos constitucionales no son considerados indispensables en el presupuesto o en las reformas de ley integrales.
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